Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Móstoles una organización criminal dedicada presuntamente a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y a la prostitución coactiva, en una operación que se ha saldado con siete personas detenidas y la liberación de 18 mujeres.
Según ha publicado este lunes Europa Press, las responsables de la red obligaban a las mujeres a vestir de forma sugerente para ser fotografiadas y anunciar sus servicios en páginas web de contactos. Las víctimas no podían rechazar clientes ni decidir sobre los servicios que prestaban, debían permanecer disponibles las 24 horas del día y entregar el 50% de sus ganancias.
La investigación se inició en octubre de 2025 tras la comunicación del Hospital Universitario de Villalba, donde una mujer manifestó su intención de declarar por haber sido víctima de explotación sexual. Ese mismo día, los agentes recabaron su testimonio, en el que relató las condiciones sufridas desde su llegada a España hasta su explotación en un chalet de Móstoles que funcionaba como prostíbulo.
Vigilancia constante y condiciones de hacinamiento
El entramado, integrado por mujeres de nacionalidad española, captaba a víctimas en situación de especial vulnerabilidad personal y económica. Las mujeres eran obligadas a dormir en el sótano del inmueble, en literas con escaso espacio, compartiendo un único baño y en condiciones de hacinamiento.
Además, permanecían vigiladas y grabadas de forma constante, incluso mientras dormían o se cambiaban de ropa, y se les obligaba a mantener la luz encendida durante la noche. Para salir del domicilio necesitaban autorización y disponían de un máximo de dos horas diarias.
El incumplimiento de las normas se castigaba con sanciones económicas, insultos, amenazas o la expulsión del inmueble, con la consiguiente pérdida de la fianza previamente abonada.
Anuncios y suministro de drogas
Para captar clientes, las cabecillas forzaban a las mujeres a posar con ropa sugerente. Contaban para ello con la colaboración de al menos dos hombres que trabajaban en turnos de 12 horas y se encargaban de editar las imágenes mediante programas de retoque fotográfico.
La organización también gestionaba la adquisición y suministro de drogas, principalmente cocaína y potenciadores sexuales, tanto para los clientes como para las propias mujeres. En el caso de estas últimas, el consumo generaba dependencia y aumentaba las deudas contraídas con la red.
Las responsables habían articulado un entramado mercantil con al menos cuatro empresas para ocultar la actividad delictiva. A principios de febrero de 2026 se llevó a cabo la fase ejecutiva de la operación, con la entrada y registro en el inmueble.
Durante las diligencias se intervinieron 10.000 euros en efectivo, diversas dosis de cocaína y marihuana, así como documentación, terminales telefónicos y equipos informáticos y fotográficos.
Como resultado de la actuación policial, las 18 mujeres fueron liberadas y varias de ellas recibieron asistencia de organizaciones no gubernamentales especializadas en la atención a víctimas de trata.
La Policía Nacional mantiene habilitado el teléfono 900 105 090 y el correo electrónico trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia anónima y confidencial de este tipo de delitos, sin que la llamada quede reflejada en la factura telefónica.